Page 254 - Hijos del dios binario - David B Gil
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algo bueno, me aseguraba.


                  —¿Proyecto  Zeitgeist?  —Daniel  se  preguntó


           qué relación podía tener un héroe de guerra israelí


           con algo que sonaba a un proyecto secreto nazi—.



           ¿No le dijo nada más?


                  —No.  Aquella  carta  era  una  despedida.  —En


           ese  momento  Saul  lo  miró  a  los  ojos,  fue  una


           mirada  intensa,  casi  implorante—.  Escúcheme,


           nunca le he dicho esto a nadie, hasta hoy creí que


           me  lo  llevaría  a  la  tumba.  Si  se  lo  he  contado  a


           usted es porque creo que tiene derecho a saber qué



           le  sucedió  a  su  padre,  aunque  nunca  llegara  a


           conocerlo.


                  —Le he dicho que no es…


                  —Cállese y escúcheme bien. Salga de Tel Aviv.


           Busque  el  primer  avión  y  váyase  de  Israel.  Este


           asunto  no  se  ha  removido  durante  cuarenta  años,


           por  eso  puede  que  tarden  más  de  lo  habitual  en


           reaccionar, pero reaccionarán. Nadie puede negarle


           a  un  hombre  el  derecho  de  conocer  sus  orígenes,



           pero  si  decide  recorrer  este  camino,  se  encontrará


           con una vereda angosta acechada por lobos.








                  El  taxi  que  lo  llevaba  de  regreso  a  la  calle


           Dizengoff navegaba con soltura entre el tráfico de




                                                                                                            254
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