Page 338 - Hijos del dios binario - David B Gil
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que se perdía por el largo pasillo en penumbras.
—Lo último que sé de ellos es que
desaparecieron en un viaje por América hace ocho
años —la muchacha se quitó los zapatos y los dejó
tirados a su paso—, pero tuvieron el detalle de
dejar un buen paquete de acciones a nuestro
nombre, además de unos cuantos fondos de
inversión que largan pasta cada seis meses. La
verdad es que mi hermana trabaja porque quiere,
podríamos vivir de las rentas sin tener que currar
ni un puto día de nuestras vidas.
Llegaron al salón y Merc se quitó la chaqueta
para tirarla sobre el sofá junto con su mochila. La
casa permanecía a oscuras; el gran ventanal que
recorría el fondo de la estancia estaba regulado
para que fuera casi opaco, de tal modo que solo se
podían vislumbrar unos destellos lejanos al otro
lado, probablemente las luces flotando sobre las
azoteas de Madrid.
—Vamos a la planta de arriba, allí es donde
guardo mi corazón, nena —dijo Merc con una
sonrisa, pero si aquello era alguna referencia, Alicia
no la captó.
Subió tras la chica por unas escaleras de
peldaños trasparentes anclados a la pared y
llegaron a la segunda planta del dúplex,
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