Page 336 - Hijos del dios binario - David B Gil
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a continuación le hizo un leve gesto a Alicia para
que la siguiera. La decoración del portal, con óleos
colgados de las paredes y un fastuoso sofá en cuero
azul, anunciaba a las claras que aquel no era lugar
para la clase media. Entraron en el ascensor,
forrado de mármol blanco hasta el techo, y la chica
pulsó el botón de la última planta.
Mientras subían en silencio, la periodista
miraba con discreción a la muchacha junto a ella,
tratando de imaginar cuál sería su historia. Era
evidente que pertenecía a una familia acomodada
que no escatimaba en gastos para su educación, a
juzgar por el uniforme escolar de la joven. Pero sus
maneras, su forma de hablar, lo que hacía por las
noches en la Red... Todo ello hablaba de un
poderoso efecto rebote, de una rabia mal
encauzada, y mientras el motor del ascensor las
arrastraba hacia el refugio de aquella rebelde de
clase bien, Alicia se preguntaba qué se encontraría
al cruzar la puerta. Dudaba que hubiera alguien
más allí, dada la despreocupación con que Merc la
había invitado a pasar la noche, así que no debía de
ser la residencia familiar. ¿Quizás un apartamento
de estudio o para pasar los fines de semana en la
capital?
La chica debió de percibir su escrutinio, pues
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