Page 365 - Hijos del dios binario - David B Gil
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marcha su más complejo experimento le resultaba


           una  suerte  de  retorcido  laberinto,  y  aún  se


           sorprendía cuando se asomaba a alguna ventana y


           descubría un paisaje verde y diáfano.



                  Díaz  se  detuvo  junto  a  una  puerta  de  madera


           maciza, idéntica en tamaño y color a las otras que


           habían dejado atrás.


                  —El  chico  se  encuentra  aquí  dentro.  Avíseme


           cuando  termine,  no  intente  llegar  a  la  planta  baja


           usted solo, podría perderse.


                  —No  se  preocupe  —respondió  el  hombre  con



           una sonrisa seca, e hizo ademán de abrir la puerta.


                  —Tenga cuidado, es inteligente y perceptivo.


                  El  profesor  giró  la  cabeza  y  la  miró


           directamente  a  los  ojos,  a  través  de  sus  afiladas


           gafas de metal negro.


                  —No se preocupe —repitió con tono áspero, y


           la mujer se apartó para dejarle pasar.


                  Nicholas aguardaba sentado al otro lado de un


           escritorio.  Su  expresión  era  sosegada,  no  parecía



           alguien  que  llevara  largo  rato  esperando  en  una


           habitación vacía.


                  Tomáï Rada cruzó la estancia y se sentó frente


           al  muchacho  sin  saludarle.  Abrió  la  cartera  y


           extrajo  su  cuaderno  de  cuero  y  una  pluma


           estilográfica.  Desenroscó  el  capuchón  y  abrió  el




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