Page 4 - Hijos del dios binario - David B Gil
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Prólogo
Un puente entre milenios
William Ellis cerró la puerta del taxi y el
vehículo comenzó a rodar antes incluso de que él
soltara la manilla. Lo contempló mientras se alejaba
calle abajo, hasta que las ruedas chirriaron sobre el
asfalto húmedo y el automóvil desapareció tras una
esquina.
Nunca había estado más allá del East End, era
una cara de Londres que no había necesitado
conocer hasta aquella noche, y su primera
impresión fue la de hallarse en un lugar hostil,
como un reportero de guerra a la intemperie. Giró
sobre sí mismo, contemplando los nichos de
hormigón resquebrajado y los jardines donde solo
crecía la suciedad, hasta que localizó un edificio de
ladrillos cariados y torcidos. Estaba seguro de que
ese era el lugar.
Caminó sobre charcos de agua negra en
dirección a la entrada, apenas un soportal
iluminado por una bombilla desnuda. Una vez
frente a la puerta, buscó en vano algún timbre o
llamador; finalmente optó por empujar y la hoja
cedió con el gruñido de la madera abotargada. Se
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