Page 6 - Hijos del dios binario - David B Gil
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Covent Garden. Todos los cargos los hacemos a
nombre de esa empresa.
Daniel apoyó el dedo sobre la superficie de
cristal.
—¿Qué prefiere que indique en la factura,
muslo o pechuga? —bromeó el recepcionista. Debía
reservar el chiste para los nuevos clientes, pero el
gesto serio de William le indicó que este no estaba
de humor—. El cargo se ha efectuado —informó
tras un carraspeo—. Suba a la segunda planta, es la
205.
La habitación, siniestra y opresiva, no
desmerecía al resto del edificio, y los ladridos
humanos al otro lado del tabique no hacían sino
acentuar la sordidez del lugar. William se sentó en
el escritorio, tapó la cámara y encendió el viejo
terminal. La pantalla proyectó una interfaz obsoleta
e inestable. «Navegador», dijo en voz alta.
«Navegador», repitió vocalizando más despacio,
pero el sistema operativo seguía sin reaccionar.
Tuvo que hacer bailar el menú con los dedos hasta
encontrar el icono que le daba acceso a la Red.
Obvió la retahíla de sitios pornográficos y se
conectó a un proveedor de correo donde creó la
cuenta william110@netmail.com. La utilizó para
comprar un billete de tren con destino a Gales. A
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