Page 7 - Hijos del dios binario - David B Gil
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continuación, a pesar de la premura que le roía el
estómago, se tomó su tiempo para escribir un
mensaje al que adjuntó un documento. Lo envió,
dio de baja la cuenta y salió de allí.
El taxi lo dejó en el extremo norte del puente
del Milenio, de regreso a su universo conocido.
Eran casi las dos de la madrugada, tenía un par de
horas para preparar el equipaje y salir hacia King’s
Cross. Se metió las manos en los bolsillos y se
internó en la estructura de cemento y acero que
colgaba sobre el Támesis, con la catedral de St. Paul
a su espalda y el viejo perfil del Bankside frente a
él. El puente, cerrado al tráfico, era una de las pocas
formas de cruzar a pie de una a otra orilla y solía
recorrerlo a diario para ir hasta la redacción del
London Standard, situada en pleno corazón de la
City. Ahora, sin embargo, en la soledad de la
noche, aquella travesía sobre las turbias aguas se le
hizo demasiado larga.
No había alcanzado aún el extremo opuesto
cuando las tinieblas lo engulleron. Las luces de
ambas orillas se habían extinguido al unísono,
como barridas por el viento. Solo el punto azul
sobre la vieja torre del Bankside continuaba
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