Page 8 - Hijos del dios binario - David B Gil
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titilando. Guiado por aquella estrella polar, retomó
el paso, tan rápido como le fue posible sin echar a
correr.
Era el ratón que abandona la espesura para
cruzar el claro, y hasta que pisó el otro lado no se le
desanudó el estómago. Pero fue una reacción
prematura: apenas había dado un par de pasos
sobre los adoquines cuando un coche encendió los
faros, deslumbrándolo. El vehículo se encontraba
sobre el paseo peatonal, entre él y las calles que
conducían a su apartamento. Sin dudarlo, giró en
redondo y caminó en sentido opuesto, pero por
más que se alejaba, el fogonazo de luz blanca
seguía sobre él, quemándole la espalda. Sacó su
teléfono móvil del bolsillo, solo para descubrir que
no tenía cobertura en pleno centro de Londres.
Consciente de a qué se enfrentaba, miró atrás
una vez más, hacia los faros cegadores, y comprobó
que el coche había comenzado a rodar
manteniendo la distancia. Apretó el paso hasta que
este se convirtió en carrera desbocada y se encontró
huyendo por su vida. Sabía que más adelante había
un solar en obras, la enésima ampliación de la Tate
Modern, y aunque apenas divisaba los contornos
de las excavadoras, se dirigió hacia la entrada. El
motor eléctrico también aceleró, y solo cuando el
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