Page 12 - KABASH BASICO
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KABASH
No me considero un egiptólogo, soy un apasionado del Antiguo Egipto y mucho de aquello que enseño,
principalmente su base práctica, no fue descubierto a través de mis estudios en papiros, libros,
inscripciones en tumbas y monumentos. Y no podría ser diferente ya que en la Dinastía XVIII, durante el
reinado de Akenaton y Nefertiti, la difusión de esta sabiduría estaba íntimamente ligada a la Revolución
Atoniana y, como ya vimos, muchos registros de esa época fueron destruidos.
Astenkeph. Espíritu Guía, Ka, del
Maestro Rolland.
Como místico, debo respetar un gran principio: honestidad. Debo ser
honesto conmigo mismo y por ello, hablar de un espíritu mensajero
que me acompaña y que, por inspiración, me llevó a las Tierras del
Nilo, la Suma Sacerdotisa Astenkpeh. Al saber de su origen egipcia,
sentí una gran necesidad de buscar, quería verificar los mensajes que
había recibido, quería saber si todo lo que sentía era real o estaba
delirando. No era por falta de fe, sino por un gran deseo de ver esa
realidad plasmada delante mio.
El estudio me abrió las puertas y me mostró la luz que deseaba hallar.
Tenía mucha hambre de saber. Así, entré en la Sabiduría del Kabash…
Siento orgullo de ser su mensajero, y ser el primero en escribir sobre
este conocimiento en nuestro tiempo. Me siento feliz por
devolverle la voz a esos Maestros del pasado!!
El Kabash es la gran Sabiduría Mística de los Sacerdotes Hierofantes del Antiguo Egipto. El Hierofante
era un sabio que tenía el más alto grado otorgado a un sacerdote; eran los consejeros del Faraón.
Se formaban en la Escuela de Ptah Otep, ésta a su vez, se inspiró en las enseñanzas del Dios Toth,
llamado Hermes por los griegos. Hermes Trismegisto, el “Tres Veces Grande”, considerado Maestro de
Maestros, Padre de la Sabiduría, Descubridor de la Alquimia y fundador de la Astrología, fue la esencia
de toda mística, en especial de la egipcia.
Esta sabiduría vivió su primer gran momento de organización, hace aproximadamente 3800 años, en la
Dinastía XII, durante la formación de la primer Escuela de Medicina de la Historia, que llevaba del
nombre de un gran genio que tuvo la idea visionaria de reunir todo el saber sobre el Ser Humano
existente hasta esa época. Ptah Otep dio órdenes a los escribas para que registraran todo.
En sus aulas enseñaba que era necesario tratar el cuerpo a través del espíritu. También decía que la
mejor forma de conquistar un nuevo mundo era luchar contra las pequeñas cosas que nos enfermaban:
debemos conocer nuestros miedos, inseguridades, estados depresivos, ideas persecutorias y los
bloqueos que nos anulan en varios aspectos de nuestra vida. Estas eran las clases de este sabio que lo
hacían llegar hasta lo que hoy llamamos psicología; tocaba temas básicos como el miedo y los sueños.
Decía que los sueños unen al hombre con lo que desea. Quien tiene sueños, vive, cuando una persona
no alcanza sus metas, se enferma. Los sueños son motivaciones de vida y son importantes como el pan
de cada día; la persona que no tiene aspiraciones entra en depresión, en una especie de vacío. Y el
espíritu que nos da deseos de vivir, sin sueños no hay vida, no hay un rumbo.
Una de las esencias más importantes de la Escuela de Ptah Otep era la de que el hombre tenía una
fuerza poderosa, que va más allá del instinto de conservación, tiene alma, lo que ningún animal tiene. El
hombre que cree, que tiene fe en su fuerza interior y en la vida, tiene armas para luchar y es aquél que
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