Page 13 - KABASH BASICO
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KABASH
gana la batalla.
“Todo es mente y espíritu”, decía Ptah Otep. Se entendía que así como la mente muchas veces lleva a la
destrucción, a somatizar una enfermedad, también puede provocar el efecto contrario llevando al ser
humano a construir una vida armoniosa en todos los planos.
Se trabajaba con el concepto de que a través de la mente, se podía crear una corriente de energía y
canalizarla para donde fuera necesario; es decir, si se realizaba una concentración correcta y
direccionando la mente, se podía alcanzar la meta deseada.
Ptah Otep, un gran místico y un gran humanista se atrevió a enseñar a su pueblo a ser responsable de su
propia felicidad. No bastaba con pedir ayuda, era necesario ayudarse a sí mismo. Se entendía que era
fundamental que cada persona supiese cómo hacerlo, tomando en sus manos la responsabilidad por su
propia vida y por su realización personal.
Fue un idealista y un soñador que dio un sentido al estudio y al conocimiento. Su filosofía era la de que:
“no es suficiente saber por saber, es preciso entender que a través de la sabiduría, el hombre puede
mejorar su vida”.
Este concepto reflejaba la doctrina de su Maestro, el Gran Toth “Si la adquisición de conocimiento no se
puede manifestar en la práctica y en el trabajo, será lo mismo que enterrar metales preciosos. Algo sin
sentido e inútil. El conocimiento, al igual que la fortuna, debe ser empleado.”.
Ese sabio Hierofante, siempre lucho por desarrollar u profundo sentimiento humanista en sus
discípulos. Aseguraba que todo conocimiento debería formar no solamente un gran intelecto sino
también un “corazón inteligente” porque entendía que “la inteligencia, sin corazón, crea destrucción”.
Estos son los conceptos fundamentales dados por ese alto funcionario y Médico Faraónico, Ptah Otep,
que hoy después de casi 4 mil años de historia, deberían ser oídos más que nunca.
El auge de estas enseñanzas ocurrió en una etapa de la Dinastía XVIII, durante el reinado de Akenaton y
Nefertiti, hace 3550 años. Como parte de la estrategia de la revolución atoniana, las Casas de vida,
como se le llamaba a los Templos, también grandes centros del saber, abrían sus puertas para ayudar a
enseñar a la población a vivir mejor, basándose en esta sabiduría.
La llamada “Sabiduría de las Estrellas”, ya que según la creencia de la época, fue transmitida por “dioses
llegados de otros mundos”; de las estrellas. Pero lo más importante no es conocer su origen, al igual que
nunca sabremos exactamente cómo y cuando el hombre pudo dominar el fuego por primera vez o
comunicarse a través del habla y posteriormente a través de la escritura – conocimientos esenciales para
la cultura humana y que utilizamos hasta hoy…
Lo más importantes es entender que el Kabash abarca el conocimiento sobre el ser humano en todos los
planos, su relación con los astros y con la naturaleza y el encuentro con su alma y con su destino. Un
profundo saber sobre la integración energética del hombre con el Universo al cual pertenece.
Los estudiosos del Kabash, trataban de comprender la naturaleza de todo lo que puede ofrecernos.
También estudiaban la influencia de los astros sobre la tierra y sobre todos los seres vivos, con la certeza
de que no estamos separados del universo y que las mismas leyes que lo rigen, rigen también nuestra
vida. En todo hay un orden natural y una armonía que deben ser respetadas, caso contrario, se genera
un caos y se verá afectada nuestra salud y equilibrio emocional. Por ello, enseñaban cómo el hombre
podía integrarse a ese orden de la mejor manera posible sin ignorarlo.
A partir de estos conceptos, aprendemos cómo curaban los antiguos sacerdotes médicos, su
conocimiento sobre el aura y cómo desarrollaban su mística. Aún hoy, aquellos sacerdotes podrían ser
calificados como “magos” por lo que lograban hacer con su fuerza mental y espiritual. Siempre me
asombró su sensibilidad y su sabiduría, su capacidad para entender la psiquis humana y para tocar tan
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