Page 537 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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—Oh,  Dios  mío,  va  a...  —dijo  la  voz  de  Wubslin

              antes de que el estruendo de los motores la ahogara.


                     La  pantalla  emitió  un  destello  de  luz  blanca,  se

              oscureció  y  volvió  a  brillar.  Tres  chorros  de  plasma


              emergieron de la parte inferior de la  nave y chocaron

              contra la pared trasera de la Minibodega saturándola de


              luz.  Un  ruido  atronador  hizo  vibrar  el  puente  y

              reverberó por toda la nave. Los dos motores montados

              en  el  exterior  del  fuselaje  proporcionaban  el  empuje


              principal. Horza había dirigido su chorro hacia abajo.

              Los  motores  escupieron  torrentes  de  fuego  que


              barrieron la cubierta de la Mini—bodega, dispersando

              el equipo y la maquinaria que había debajo de la nave y

              a su alrededor. Las piezas y repuestos chocaron contra


              las paredes y el techo, y los cegadores ríos de llamas

              fueron estabilizándose por debajo de la nave. El motor

              interno  del  morro  —que  sólo  podía  utilizarse  en  los


              despegues—, se puso en marcha, acompañado por toses

              y vacilaciones, pero no tardó en funcionar al máximo de

              potencia, y las llamas que emitía empezaron a agujerear


              la delgada capa de material ultradenso que recubría el

              suelo  de  la  Minibodega.  La  Turbulencia  en  cielo


              despejado se sacudió como un animal que despierta,

              gimiendo,  crujiendo  y  cambiando  levemente  de

              posición igual que si desplazara su peso primero hacia


              un lado y luego hacia el otro. La pantalla mostró una




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