Page 546 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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punto de la tropopausa. Aun así, la diferencia de presión
existente entre la base y el techo de cada nivel era la
correspondiente a unos tres mil metros y medio, por lo
que hacer desplazamientos rápidos de un nivel a otro
mediante un tubo de viaje no resultaba nada
aconsejable. El centro hueco de la nave era una especie
de inmensa caverna donde los niveles de presión
estaban indicados mediante campos de fuerza y no por
algún medio material, lo que permitía que los vehículos
pudieran pasar de un nivel a otro sin tener que
desplazarse al exterior de la nave, y la Turbulencia en
cielo despejado estaba cayendo hacia una de esas
fronteras indicadas por la presencia de una capa de
nubes.
Disparar el láser no sirvió de nada, aunque Horza
sólo llegó a saberlo más tarde. El agujero que apareció
en el campo de fuerza para dejar pasar a la nave fue obra
de un ordenador de Vavatch, que se había encargado
del control y vigilancia internos sustituyendo en dicha
tarea a las Mentes de la Cultura. El ordenador siguió ese
curso de acción guiado por la suposición —errónea—,
de que Los fines de la inventiva sufriría menos daños si
dejaba caer por su interior a la nave fuera de control
que si corría el riesgo de soportar una colisión con su
masa.
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