Page 632 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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humana tropezó, pero no llegó a caer. Horza le había

              dado en la pierna. Medio punto—. Tenía que engañar a

              la nave, pero no quería correr el riesgo de que hubiera


              alguien leal a Kraiklyn.


                     Era el turno de Yalson, pero no estaba mirando a la

              pantalla sino a Horza.


                     Las  fidelidades  de  la  nave  habían  sido  burladas


              mediante un desvío en los sistemas, y lo único que se

              necesitaba para darle órdenes era un código numérico


              —ignorado por todos salvo por Horza—, y el anillo que

              había  pertenecido  a  Kraiklyn.  Horza  les  había

              prometido que si cuando llegaran al Mundo de Schar


              descubrían  que  no  había  ninguna  otra  forma  de

              abandonar  el  planeta,  ajustaría  el  ordenador  de  la

              Turbulencia en cielo despejado para que se liberara a sí


              mismo de todas las limitaciones de fidelidad pasado un

              tiempo prudencial, con lo que si no lograba salir de los

              túneles del Sistema de Mando la Compañía Libre no se


              vería atrapada en el planeta.


                     —Nos  lo  habrías  dicho,  ¿verdad,  Horza?  —le

              preguntó Yalson—. Habrías acabado diciéndonoslo.



                     Lo que en realidad quería preguntarle era si se lo

              habría dicho a ella, y Horza lo sabía. Bajó el arma y la

              miró a los ojos.









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