Page 959 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Horza cogió su rifle láser, se puso en pie y vio que

              el ingeniero seguía manipulando los controles. Se dio

              la vuelta y echó a correr. Mientras corría el tren osciló


              como si flexionara sus músculos metálicos tensándolos

              al máximo.


                     Yalson siguió a la mujer de la Cultura. Horza le


              había hecho señas de que corriera, así que le obedeció.


                     —¡Balveda!  —gritó—.  ¡Salidas  de  emergencia;

              abajo, en el último nivel del vagón!


                     La agente de la Cultura no la oyó. Seguía corriendo


              hacia el siguiente vagón y las rampas de acceso. Yalson

              lanzó una maldición y echó a correr detrás de ella.


                     Unaha—Closp salió despedido del suelo como si

              fuera un proyectil y se lanzó vagón adelante en busca


              de la escotilla de emergencia más próxima.


                     ¡Esa  vibración!  ¡Es  un  tren!  ¡Otro  tren  que  se

              aproxima,  y  muy  deprisa!  ¿Qué  han  hecho  esos


              imbéciles? ¡Tengo que salir de aquí ahora mismo!


                     Balveda patinó alrededor de una esquina, alargó

              una  mano  y  se  agarró  al  extremo  de  un  mamparo.


              Corrió hacia la puerta abierta que llevaba a la rampa de

              acceso central. Podía oír los pasos de Yalson detrás de

              ella.


                     Salió a la rampa para encontrarse en el centro de


              una  galerna  infernal,  como  si  toda  la  atmósfera  se



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