Page 999 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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túnel, y toda la parte superior del cuerpo quedó
esparcida sobre los charquitos formados por la lluvia
artificial. Lo que quedaba del tronco, las enormes
caderas
y las tres piernas tan gruesas como el cuerpo de un
ser humano, permaneció en pie durante unos segundos
mientras Unaha—Closp subía en silencio hacia el techo
y Horza seguía inmóvil bajo el agua que caía de los
rociadores. Su sangre y la del idirano hizo que los
charcos se fueran volviendo de un color entre púrpura
y rojo.
El torso de Xoxarle se quedó inmóvil allí donde
había caído, dos metros más allá de donde estaban las
tres piernas que aún seguían en posición vertical. Las
rodillas se fueron doblando lentamente, como si
cedieran de mala gana al tirón de la gravedad, y las
caderas acabaron aposentándose sobre los pies del
idirano. El agua empezó a caer sobre el cuenco
sanguinolento formado por la pelvis de Xoxarle,
seccionada limpiamente por el disparo del arma.
—Bala, bala, bala —farfulló Unaha—Closp, pegado
al techo y goteando agua—. Bala, balabalabalabala..., ja,
ja.
El cañón del arma de Balveda seguía apuntando al
cuerpo destrozado de Xoxarle. La mujer de la Cultura
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