Page 209 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            telescópico...


               —¿Para  qué  sirve?  ¿Me  dejas  tirar  con  él?  ¡Tengo

            trece años ya!


               Tras  dos  interminables  días  en  que  el  niño  le


            persiguió  por  todas  partes,  siempre  mirando  el  rifle

            magnético con ojos golosos, el problema del herrero y

            los clavos se solucionó por fin. De mañana, algo antes


            de  amanecer,  salieron  con  el  automotor  por  la  parte

            opuesta a la que entraron. El Manchurri, por una parte,

            estaba  muy  satisfecho,  pues  había  hecho  buenos


            cambios, y la trasera del vehículo estaba tan atestada

            de mercancías que prácticamente no se podía entrar.


               —Unas cuantas sesiones así, y reúno para otros dos


            bueyes.


               Pero  por  otra  parte,  se  le  notaba  claramente  la

            preocupación por tener que enfrentarse con el temido


            Herder. A pesar de que Sergio no se privó, durante el

            camino, de un par de tragos de visqui, el Manchurri no

            recurrió en absoluto al vino... y tanto él como el Huesos


            permanecieron  silenciosos  y  hoscos.  Comieron

            frugalmente, sin detener la marcha del vehículo, y a

            media tarde, tras una sola y breve parada para cargar


            leña, llegaron a una explanada desértica, barrida por

            los vientos, donde solamente se alzaban al cielo una

            hilera de mogotes rocosos, que la cerraban por un lado.




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