Page 210 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
Sergio hubiera sido incapaz de distinguir una de otra
las sombrías aberturas que se abrían entre las peñas,
pero el automotor, dirigido por la temblorosa mano del
Manchurri, se dirigió rectamente a una de ellas... Una
espesa vegetación de árboles desconocidos, de tronco
oscuro, leproso y hojas casi negras, la cerraba
herméticamente. Parecía imposible que el vehículo
pudiera atravesar la apretada cortina de troncos
retorcidos y macizos espinosos, repletos de agujas
violáceas que apuntaban, amenazadoras, hacia ellos.
Los dos dedos de roca fronteros se levantaban
repulsivamente sobre la odiosa vegetación, como dos
señales de advertencia.
—Ya estamos —dijo el Manchurri, con un hilo de
voz.
El lugar causaba una sensación desagradable...
todavía no era terror; sino solamente una profunda
repugnancia por las ramas y las hojas deformes y
cubiertas de manchas, por los peñascos agrupados de
forma antinatural, tapizados de placas de esponjoso
musgo de un color verde putrefacto del que se
desprendía un ligero olor a descomposición...
Hubo como un movimiento en la espesa arboleda;
como un imperceptible cambio en la pesada estructura
del bosque. Había un paso abierto entre dos árboles
cuyas ramas sinuosas parecían temblar, como
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