Page 211 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            animadas de una vida inesperada.


               —Vamos —dijo Sergio.


               El Manchurri abrió de nuevo el conducto del vapor,

            y  trabajosamente,  como  si  se  resistiera  a  entrar,  el


            vehículo  se  introdujo  entre  los  dos  árboles.  De  su

            amplia copa bajaba un hálito frío, húmedo, que olía a

            hongos y a moho. Las anchas ruedas parecían hundirse


            en  el  terreno,  con  un  ruido  de  succión,  como  si  la

            espesa  tierra  negra,  rezumante  de  agua,  tratase  de

            detener la marcha del vehículo... No se veía el sol; y no


            se  escuchaba  ni  un  solo  rumor...  La  sensación  de

            peligro  estaba  aumentando  claramente;  Sergio  se

            explicó, sin lugar a dudas, por qué la población más


            cercana, Abilene, se encontraba a casi cien kilómetros

            de aquel paraje, y por qué por allí no pasaba nadie.


               Entre  la  fungosa  vegetación,  que  había  ido


            adoptando,  a  medida  que  penetraban  en  la  estrecha

            garganta,  formas  más  repugnantes,  se  entrevio


            durante un segundo, como si fuera una ilusión, una

            forma  escarlata,  gigantesca,  de  la  altura  de  tres

            hombres,  deslizándose  silenciosamente  entre  las


            ramas...  El  Manchurri  exhaló  un  gemido  apenas

            audible...


               —Comprenderás ahora, señor —dijo, en voz baja—

            por qué no quería yo venir aquí... Hay cosas que no me




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