Page 226 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            dedos engarfiados, como amenazando. Rápidamente,

            Herder  extrajo  de  sus  vestiduras  un  pequeño

            medallón, que Sergio no logró ver claramente. Lo alzó


            ante  los  ojos  de  Airunesia...  Hubo  como  un  infernal

            silbido  de  vapor,  y  de  los  ojos  y  las  narices  del  ser


            surgieron chispas blancas...


               —Por tres veces te lo ordeno, retrocede —murmuró

            Herder,  avanzando  hacia  ella—.  Cúbrete  con  lo  que

            debes llevar, provocadora... o invocaré esta noche a tu


            amo...


               Un gruñido que parecía surgir de todas partes llenó

            la pieza. Pero Airunesia retrocedió, sin abandonar su

            postura amenazadora, y con los ojos brillantes como


            brasas, fijos continuamente en Sergio... Hizo un gesto

            obsceno con las manos, colocándolas sobre su sexo, y


            después pareció disolverse en la oscuridad tenebrosa

            de la caverna.


               Cuando  Sergio  intentó  tomar  en  sus  manos  la


            bandeja,  que  yacía  sobre  el  tablero  de  la  mesa,  se

            quemó.  Era  imposible  que  un  ser  humano  hubiese

            soportado  en  las  manos  aquel  objeto  candente.  Sin


            embargo,  el  tazón  de  barro  con  agua  y  el  plato  con

            legumbres cocidas sin sal estaban tibios...


               El  corazón  parecía  querer  salírsele  del  pecho.  Se

            sentía  desmadejado,  sin  fuerzas...  y  terriblemente




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