Page 225 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
ahora...
En las paredes, las antorchas seguían ardiendo con su
luz filiginosa, derramando negras gotas de resina
sobre el pulido suelo; los hornos silbaban y chispeaban,
lanzando columnas de vapor los recipientes colocados
sobre ellos... Herder permanecía inmóvil, sumido en
sus pensamientos...
Airunesia apareció de nuevo, llevando en las manos
una bandeja de metal amarillo con un plato y un tazón
de barro. Sus ojos estaban abiertos, derramando sobre
Sergio una luminosidad obscena. Ya no llevaba la
túnica parda, sino una tela transparente sobre el pecho
y otra cubriéndole la cintura. Su piel blanca relucía
malsanamente bajo las antorchas, contrastando con la
gran masa negra de pelo encrespado. Se movió
salazmente al acercarse a Sergio, ondulando las
caderas de forma groseramente provocativa... A través
del transparente tejido se adivinaban dos grandes
pechos, coronados por pezones de un vivido rojo, y la
mancha negra del pubis...
—¡Retrocede, retrocede! —ordenó Simón Herder,
poniéndose en pie—... Retrocede y cúbrete... Por el
poder de Bileto, tu amo, yo te lo ordeno... ¡Retrocede!
Con un sibilar confuso, que se escapaba de sus
semicerrados labios, el ser alzó las manos, con los
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