Page 253 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
el éter, a su alrededor, como una tenaz resistencia
surcando el aire espeso...
Simón Herder alzó de nuevo la varita, la agitó de
arriba a abajo tres veces, y gritó en voz muy alta:
—¡Yo te conjuro e invoco poderoso SIN NOMBRE,
rey de lo profundo, soberano de los abismos, en mi
sagrado trabajo y por orden de tu nombre, que
pronunciaré, envíame a BILETO, por MASSAYEL,
ASIEL, SACIEL, ARDEUL y ACORIB lo ordeno, y sin
ninguna dilación, por tu nombre ordena que aparezca
BILETO, por tu nombre que tres veces pronunciaré!
¡CAACRINOLAAS! ¡CAA...!
Herder no tuvo necesidad de continuar con su
segundo conjuro. Hubo como una explosión en el
fétido aire, a corta distancia del triángulo, la música
aumentó de volumen y de discordancia... Sergio sintió
un deseo espantoso de echar a correr
inmediatamente...
—¡No te muevas! —ordenó Herder, con voz silbante.
Algo había aparecido en la zona de sombra que se
hallaba ante ellos; algo que aún no se veía con claridad,
pero de lo que emanaba una intensa sensación de odio
sin límites, de bestial deseo de hacer sufrir, y al mismo
tiempo de potencia desmesurada, pero subyugada,
vencida, por lo menos temporalmente. De la oscuridad
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