Page 249 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            hocico  de  cerdo  gigantesco  y  sangrante...  una

            entrelazada masa de serpientes que se removían... un

            cadáver  entreabierto,  dejando  escapar  un  enorme


            hígado azul de donde emanaba un hedor pestilencial...


               Las antorchas, con su temblorosa luz, iluminaban un

            gran círculo trazado en el suelo, de unos diez metros


            de diámetro, dentro del cual estaba trazado otro más

            pequeño.  Entre  los  dos,  con  tiza  roja,  se  hallaban

            escritas  las  palabras  SALAMANDRAE  IGNIS,


            ETERNITATE, ADONAI AGLA EMECTON... y en la

            parte que apuntaba hacia las más oscuras tinieblas, por

            tres veces BILETO, BILETO, BILETO. En este mismo


            sentido, y fuera del círculo, había un triángulo, con un

            vértice hacia el exterior, y dentro de él, dos cruces, y

            unas  letras  desconocidas,  además  de  una  estrella  de


            seis  puntas  formada  mediante  dos  triángulos

            cruzados...


               En el interior del círculo, en el que Herder hizo entrar


            apresuradamente  a  Sergio,  se  hallaba  un  braserillo

            encendido,  del  que  se  desprendía  un  intenso  y


            asfixiante aroma. A su lado, dos mesas bajas, cubiertas

            de  damasco  rojo.  Sobre  una  de  ellas  una  espada  de

            brillante  hoja  y  puño  dorado,  una  vara  de  flexible


            madera, y dos anillos de plata. En la otra, un cuenco

            con agua lustral, un manojo de plumas de ave, y un

            cuchillo hecho, groseramente, con una burda hoja de


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