Page 282 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            yo... Si pudiera sentarme un poco...


               —¿Por  qué  no  habrías  de  sentarte?  ¿Aneberg  es  el

            nombre  de  tu  caballo?  Es  un  nombre  raro...  y  él


            también, con ese cuello...


               Sergio descargó su mochila y los dos rifles, y siguió a

            la joven al interior de la casa. Había una gran chimenea

            al fondo, con un amplio hogar de piedra, donde ardía


            un pequeño fuego... Vio que la planta baja constituía

            una sola habitación, sumida en una ligera penumbra a

            causa de las pocas aberturas... El suelo era de madera


            oscura, pulida, lavada y encerada hasta resultar tan lisa

            y brillante como la culata de un buen fusil. Una gran

            mesa  en  el  centro,  sillones  de  madera,  varias


            estanterías  con  platos,  perolas,  fuentes  y  vasos

            completaban el decorado. Una escalera de madera, con


            la  barandilla  sobriamente  tallada,  ascendía  al  piso

            superior.


               En uno de los sillones, junto a una pequeña mesita


            situada  al  lado  de  un  mueble  que  contenía  unas

            docenas  de  libros,  bajo  la  luz  directa  de  una  de  las

            ventanas enrejadas, había un niño de pelo oscuro, de


            unos  seis  años  de  edad.  Alzó  hacia  ellos,  cuando

            entraron, unos ojos negros y vivos; luego hizo un gesto,

            como  si  quisiera  sonreír,  y  volvió  al  libro  que  tenía


            entre las manos.




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