Page 298 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            Después,  ambos,  llevando  ella  en  la  mano  los  dos

            flexibles  mocasines  de  ante,  continuaron  hacia  el

            interior...



               Un conejo cruzó raudo por un claro, sin dar a Sergio

            ni siquiera tiempo para levantar la pesada Bessie.


               —Déjalo... Tenemos carne en casa. Esta mañana me

            ha traído Mansour un cuarto de ciervo. El lago estaba


            allí, iluminado por el sol, en un amplio claro del bosque

            rodeado  por  los  añosos  troncos,  subrayado  por

            macizos  de  un  intenso  verde,  cubiertos  de  capullos


            rojos.  No  era  muy  grande,  apenas  de  unos  sesenta

            metros de diámetro; pero constituía un lugar tranquilo

            y  agradable,  apto  para  sentarse  en  la  hierba,  a  la


            sombra, comer algo, mirar al cielo y a los pájaros que

            cruzaban raudamente, y olvidarse de todo.


               «Olvidarse  de  todo...»  pensó  Sergio.  «Si  ello  fuera


            posible...»


               Se sentaron bajo la copa de una gigantesca encina,

            uno junto al otro, y comieron los bocadillos y bebieron


            la cerveza. Sergio dejó descuidadamente la vieja Bessie

            apoyada en la corteza. Poco a poco, la vida animal del

            bosque, que se había silenciado al percibir su llegada,


            comenzó a rebullir de nuevo. Al lado opuesto del lago

            surgió  una  jabalina,  seguida  de  una  camada  de

            rayones, de pelaje leonado y castaño... La jabalina dio




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