Page 356 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
Aquella noche Edy no dijo una sola palabra. Se
amaron intensamente, y en más de un momento,
Sergio encontró el rostro de la joven cubierto por las
lágrimas. Hubiera podido decirle: «¿No te das cuenta
de que yo tampoco quiero irme...? No me lo hagas más
difícil, por favor...» Pero tampoco él dijo nada. Cuando
la claridad gris del alba naciente, unida a un ligero
soplo casi helado, comenzó a entrar por la ventana,
quiso levantarse sin despertarla, pensando que tal vez
fuera mejor así, que nada iba a solucionarse con verse
un poco más y hablar un poco más. Pero ella, en
silencio, encendió la vela, y se sentó en el borde de la
cama, mirando a la pared, la blanca espalda vuelta
hacia él...
—¿Por qué no lo olvidas todo y te quedas?
—No puedo, Edy... te juro que no puedo...
—¿Por qué es tan importante el que vayas a Africa...?
¿Qué es lo que quieres hacer?
—No puedo decírtelo.
Se acercó por detrás y le pasó las manos por los
brazos, suavemente; después, le cogió los pechos, y la
besó en el cuello. Ella no reaccionó, como si no sintiera
nada. Sergio sintió una vez más el aroma frutal de su
pelo, el limpio perfume a jabón que exhalaba su
cuerpo, y que le había condicionado de tal forma, que
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