Page 352 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
que prefiero quedarme en un sillón el resto de mis
días? Ni hablar... para lo que me queda, prefiero
pasármelo bien, y si he de acabar ya, que sea al aire
libre, bajo el sol, con un rifle en las manos, y oliendo a
pólvora...
—Oye, Hepzibah —cortó Grotton—. Yo no me meto
en asuntos familiares; de manera que decididlo
vosotros... Bien nos vendría un buen cocinero, y el
abuelo Jones lo es...
—¡Y da buena suerte!
—Eso; y da buena suerte; eso también es verdad; no
lo puede negar nadie. Si quiere venir, que venga; en la
carreta hay sitio para él y para el conductor...
—La puedo conducir yo mismo. Capitán Grotton —
dijo, venenosamente, el abuelo Jones—. Que no soy un
inútil aún... ya no te acuerdas cuando te salvé la vida
en Monterrey, ¿verdad? ¡Desagradecido, asqueroso!
Así me pagas lo que hice por ti...
—Oye, abuelo Jones, menos genio... que aquí no se
olvida nadie de nada... Habla tú con tu gente, y a
nosotros, dejadnos en paz. Tú, Amílcar, acércate; a ver
si lo has traído todo...
El grupo del abuelo Jones se acercó a la carreta,
mientras Amílcar bajaba, con un papel en las manos. El
eco de la animada discusión, cortado por las hirientes
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