Page 361 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
Porque el abuelo Jones no sudaba, no sentía calor, era
capaz de pasar con la mitad de su ración de agua, y
tenía un apetito envidiable.
—¡Carne salada para todos!
Nadie quería comerla. La obsesión continua era el
agua, el agua... y el pozo de Ammán. A lo largo del
inmutable desierto, la columna de hombres, caballos y
carretas se alargaba, trazando limpias sombras negras
sobre la arena, subiendo dunas, bajando a pequeños
valles arenosos, atravesando chotts completamente
secos, con un rastro de moribunda vegetación, llena de
espinas, en sus orillas...
Los pañuelos sobre la boca se llenaban de polvo, que
entraba también en las orejas, en los ojos, y en los
mecanismos de los fusiles. El reloj de Sergio se
estropeó, y no volvió a funcionar.
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