Page 498 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
pantano de aguas negras, iluminando viciosamente las
blanquecinas raíces de los árboles...
En el agua negra había misteriosos estremecimientos,
y la sensación de que el mal rondaba a su alrededor
tenía una potencia e intensidad tales, que Sergio se
arrepintió completamente de haber tomado este
camino para descubrir el Pilón del Alba. Lástima que
hubiera sido el único... El castillo de Herder parecía
haber cambiado, como si las torres se hubieran estirado
hacia el cielo, o quizá como si la estructura no fuese la
misma que en la ocasión anterior... Brillaban las
piedras con una luz fosforescente, bajo la acción
combinada de la luna, Gabkar y la Piedra blasfema que
transportaba a su lado... Y allí, en el desnudo portón de
la entrada, esperaba, sabiendo sin duda que iba a llegar, la
figura de Herder.
Aneberg se detuvo, respirando rápidamente y
goteando un sudor espeso de acre olor. Su cabeza se
volvió para fijar en Sergio los furiosos ojos, y el cuello
pareció alargarse más.
—Has venido, por fin —dijo Herder—. Sé que te has
entretenido... pero no te voy a culpar por ello... Sé que
la tienes contigo... Acompáñame.
Sergio descendió trabajosamente del caballo, algo
extrañado de no sentir fatiga alguna, y siguió a Herder
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