Page 500 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
densas columnas de humo que ascendían hacia el
invisible techo, condensándose allí en una espesa nube
blanca.
—¡Dámela! —dijo Herder, con los alucinados ojos
fijos en la mochila—. Por fin, por fin...
—Te la daré —contestó Sergio, mirando a todas
partes— cuando me digas cuál es el Pilón del Alba...
—Aún no has cumplido tu pacto por entero, mortal.
Tengo el objeto, y eso es mucho... pero falta el acto, sin el
cual nada vale... Te costó conseguirlo, ¿verdad?
—Mucha gente murió para ello... incluso la Princesa
de los Mandriles...
—Es mejor así... la sangre favorece la concentración y
el deseo, y con la fornicación da las fuerzas necesarias...
La princesa de los Mandriles murió, dices. En vano fue
que durante años y años le enviase íncubos y
apariciones, sueños y torturas... en vano fue. En
nombre mío pedían que nos la diera, e incluso llegaron
a tomar parte de su ser violentamente... Sí. Aquí tengo,
cuidadosamente conservado en salmuera, con olivo,
sal y verbena, uno de sus dedos, que fue consagrado a
FURFUR, el que ayuda a los matrimonios a gozar, y me
dio la información sobre el objeto. Pero tú conoces mi
divisa, mortal, y sabes que he de decir verdad. Cuando
el acto esté completo, sabrás cuál es el Pilón del Alba,
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