Page 514 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
quitaré, pero tú eres un caballero... No pedirás a un
pobre ser como yo, que soy apenas nada, que sufra
innecesariamente... ¡Oh, Sergio! ¿Me creerás si te digo
que para mí eres más que un rey?
Sergio se limitó a respirar ansiosamente, sin contestar
una palabra, con los ojos fijos en aquel cuerpo increíble.
El diminuto slip negro ceñía unas caderas amplias, de
ánfora, trazadas con la curva clásica de una estatua
griega... las piernas blancas eran como columnas
donde el mundo se asentase; el torso cubierto apenas
por el menudo sujetador respiraba anhelosamente.
—Si te agrado —dijo ella en voz baja— ¿por qué no
demostrármelo?
Gabkar brilló intensamente durante la noche, si bien
su brillo disminuía y aumentaba con extraños ritmos
no conectados con ninguna posibilidad astronómica. Y
la Piedra de Luna, al par que la lejana estrella,
sincopaba sus resplandores, acoplándolos como algo
vivo a la hemorragia luminosa de Gabkar...
Amaneció. El alba gris comenzó a mostrarse
tristemente sobre el bosque corroído, fijando
mineralmente con su luz de mal presagio las masas
amorfas que corrían y saltaban entre los árboles
enfermos. Pero algo hizo retroceder al amanecer que,
ante los ojos doloridos de Sergio, volvió atrás, perdió
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