Page 517 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               Sergio se acercó a la deforme puerta para vestirse, y

            el  helado  aire  de  la  intensa  noche  le  reanimó

            ligeramente.  Sentía  como  si  su  cuerpo  hubiera  sido


            pisado, pellizcado y estrujado por las pezuñas de mil

            cabras. Le dolía algo la cabeza y los labios, los muslos


            y el vientre, las manos y el cuello... Creyó ver señales

            rojas en su piel, como tres puntos formando triángulo

            y  otro  más  grande,  ligeramente  separado...  No;  no


            había nada. Era una ilusión más...


               Alrededor  de  Herder  parecía  que  el  espacio  se

            combase violentamente. Tal como hiciera meses atrás,

            el  mago  arrojó  un  puñado  de  hojas  secas  en  el


            braserillo  donde  enrojecía  la  espada,  musitó  algo  en

            voz baja y ronca, y tomó el arma con las dos manos.

            Después, hincó el extremo enrojecido, casi blanco, en


            las  entrañas  del  animal,  que  lanzó  un  breve  y

            vehemente  balido,  se  contrajo  como  una  araña


            aplastada y expiró...


               Herder  mantuvo  el  cadáver  humeante  entre  sus

            manos,  alzándolo  hacia  el  firmamento...  porque,  por


            un instante, a Sergio le pareció ver las estrellas a través

            de  los  muros  del  castillo  y  que  el  brillo  de  Gabkar

            atravesaba  las  piedras,  como  enviando  un  hilo


            candente de luz hacia la Piedra de Luna...


               —Hermione, Hermione —dijo Herder—. Estás ahí...

            no te he liberado aún... Toma forma, te lo ordeno...

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