Page 519 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
—Yo, Simón Herder —dijo, con voz que iba
aumentando a medida que hablaba— yo te conjuro, oh,
poderoso BILETO, en el nombre del gran dios vivo,
que ha hecho el cielo y la tierra, y te ofrezco una víctima
mayor que las que normalmente pides... Aparece en
forma bella y humana, sin causarme daño ni a mí ni al
que me acompaña, ni espanto, ni desobediencia. Por
Othcos, Sschiros, Neblum, Zabahot...
Hubo un restallar en el aire, y la tensión que rodeaba
a Herder se centró bruscamente en la gran figura de
rostro capruno, a caballo sobre un corcel blanco, cuyas
patas extendidas parecían perforar el suelo de losas
negras y hundirse en las profundidades ...Del justillo
escarlata del ser surgían chispas; el caballo hizo un
movimiento, lanzando una llamarada por las narices...
—NO ES PRECISO YA QUE CONCLUYAS TUS
ESTUPIDAS PALABRAS, MAGO —dijo la Potencia,
con aquella resonante voz que Sergio escuchase
antes—. LO QUE TENIA QUE ENCAJAR HA
ENCAJADO, Y LO QUE DEBIA DECIRSE, SE HA
DICHO... AQUI ME TIENES... ORDENAME...
¿Había una megalítica burla en las palabras del ser?
De nuevo, Sergio volvió a sentir aquella sensación que
casi había olvidado; la de que, por alguna razón. Simón
Herder había cometido un terrible error, y que todo
aquello iba a volverse contra él.
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