Page 526 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               —¡VOLVEREMOS... MORTAL... VOLVEREMOS!


               Ante  él  no  había  más  que  una  llama  continua;  los

            tizones saltaban, entrando bajo sus ropas y quemando


            su carne... Intentó entrar en el fétido pantano, pero el

            agua hervía, y retiró el pie, lanzando un grito de dolor.

            El  aire  ardiente  quemaba  sus  pulmones;  no  podía


            respirar apenas... Sintió que iba a caer al suelo...


               —Por aquí —dijo una agradable voz de tenor. Había

            como un túnel negro en el muro de llamas... Corrió a

            través  de  él,  desalado,  sintiendo  la  presencia


            bienhechora  de  la  cellisa...  Algo  como  cuerpos  casi

            translúcidos  batían  unas  sedosas  alas,  apartando  de

            forma  inexplicable  las  abrasadoras  oleadas...  Creyó


            reconocer la cabeza en forma de lágrima de un elfo,

            pero  no  estaba  seguro...  Los  árboles  incendiados


            pasaban  a  su  lado,  cayendo  sobre  los  restos  de

            maquinaria...  No  quedaba  ya  ni  una  sola  presencia

            maligna en el bosque, solamente el potente recuerdo


            de las incontrolables energías que se habían desatado

            en el pulverizado castillo de Simón Herder...


               Había atravesado el muro de fuego. Oyó un relincho


            tras él. Aneberg, con la cabeza baja, los ojos brillantes,

            corría en su seguimiento...


               —Bienvenido  —dijo  Sergio,  con  voz  débil.  Y,

            haciendo un esfuerzo, se alzó sobre la silla de Aneberg,




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