Page 579 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               Un suspiro retenido se escapó de los labios de Sergio.

            Miraba,  miraba  con  tanta  atención,  que  los  ojos  le

            dolían.  En  varias  ocasiones  tuvo  que  retirar  la  vista,


            cerrar los ojos, y pasarse la mano sobre los doloridos

            párpados,  mientras  el  sector  separado  del  resto


            continuaba  su  paulatino  descenso...  Sobrepasó  la

            abertura cuadrada, y se detuvo, con un cierto temblor

            de las estructuras... Se escuchó claramente, en el aire


            tranquilo de la mañana, algo como el silbido de  mil

            calderas  de  vapor,  y  después,  un  violento  choque

            metálico.  Hubo  un  estremecimiento  más,  y  la  parte


            separada  de  la  Ciudad  quedó  firmemente  anclada  a

            mitad del costado de la pirámide, sin que por eso se

            interrumpiese su movimiento, pues comenzó a abrirse


            hacia los lados como una flor al amanecer... Estructuras

            cuadrangulares,  cilíndricas,  trapezoidales,  corrían

            unas sobre otras, desplazándose hacia los ángulos de


            la  columna,  y  todo  ello  acompañado  de  rechinar

            metálico,  de  silbidos  y  de  ocasionales  explosiones,


            como si una ciclópea maquinaria estuviera trabajando

            en el interior del fragmento.


               —Eso es el palacio —dijo Sergio—. Creo que aún no


            ha terminado...


               Mientras  la  gigantesca  adherencia  anaranjada

            continuaba su lento desdoblamiento, las bocas de los

            hangares superiores volvieron a abrirse. No fueron las


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