Page 578 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               —De  manera  que  eso  es  la  Ciudad...  —dijo  el

            Vikingo.


               —Solamente un sector. Lo que queda allí arriba es


            mucho más grande...


               Algo  como  una  humareda  violácea  surgió  de  las

            acastilladas  cimas  de  la  Ciudad,  en  la  parte  más

            próxima a ellos. Las humaredas se condensaron poco a


            poco, formando como unos nudos o cables gaseosos

            que comenzaron a deslizarse serpentinamente por la

            extensa  muralla  negra,  siguiendo  fielmente  las  dos


            rozaduras  paralelas  que  viera  Sergio.  Durante  unos

            minutos  el  proceso  continuó  sin  interrupción,

            produciéndose  nuevas  humaredas,  y  descendiendo


            éstas después, hasta que hubo como dos vías violáceas,

            titilantes,  con  un  brillo  extraño,  tendidas  desde  la


            Ciudad hasta el suelo.


               Fue entonces cuando un fragmento de la Ciudad se

            puso  en  movimiento,  destacándose  del  resto.  En  la


            formidable muralla anaranjada se abrió una pequeña

            grieta  que  fue  alargándose  y  marcando  un  contorno

            cortado en ángulos rectos...  La  grieta se ensanchó, y


            muy  despacio,  una  parte  de  la  Ciudad  comenzó  a

            deslizarse  sobre  las  guías  violáceas,  descendiendo

            pausadamente  a  lo  largo  de  la  inclinada  cara  de  la


            pirámide.




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