Page 583 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            de las puertas que acababan de abrirse... Los ojos del

            Vikingo, el Manchurri y el Huesos eran apenas capaces

            de distinguirlo; pero Sergio sabía perfectamente lo que


            era: el gran vehículo presidencial, llevando sobre sí el

            trono, el Presidente y los principales dignatarios...


               Tratando de dominar los latidos de su corazón, tomó


            el  rifle  y  lo  encaró  hacia  el  palacio,  asentándolo

            firmemente en su hombro. El Vikingo tosió levemente.


               —¿Ya?


               —Ya —respondió Sergio.


               Ajustó los mandos del telémetro, con toda frialdad.


            Distancia:  mil  trescientos  noventa  y  seis  metros.  La

            pantalla  del  scope  mostraba  ahora  borrosamente  la

            imagen del vehículo presidencial, con las siglas GRIII


            en  oro  sobre  fondo  escarlata  en  los  tapices  y

            cortinajes...  Una  mano  se  posó  firmemente  sobre  su


            hombro. No levantó la vista; sabía perfectamente que

            era la del Vikingo.


               —¿Por qué?


               —Porque si él no hubiera existido nunca, yo habría

            vivido de otra manera... Déjame...



               El  vehículo  giraba  para  situarse  en  el  centro  de  la

            explanada, mientras los vítores y gritos de la multitud

            llegaban  amortiguadamente  hasta  el  bosque.  A


            medida que iba tomando posición, entre las hileras de

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