Page 624 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            el  Huesos,  pero  con  tantos  rasgos  dañinos  y

            malintencionados  como  el  pobre  enano  terrestre  los

            tenía de infeliz y buena persona—. ¿No te ríes ya? ¿No


            te ríes, nada, nada?


               El llamado Bategay exhibió unos dientes amarillos y

            nada dijo.


               —Tú  dirás,  Ratkoff...  tú  dirás  —pronunció  Sergio,


            tensamente, y como si sólo ellos dos estuvieran en la

            estancia— que la primera idea malvada la tuve a los

            dieciséis años... quizá poco después de que el silogista


            Gavrilo asesinase a mis padres... Quizá pienses que la

            bomba  que  les  mató  me  mató  a  mí  también...  sí,

            Ratkoff, en aquellos tiempos en que mi primo Alberto


            y yo estábamos aún tan unidos... siempre juntos, en los

            jardines, en palacio, en los lagos...


               —No os daré la razón, señor —musitó el prisionero—


            . No os odio,.. pero no pienso que haya hecho mal.


               —¿Y tú, Bategay? ¿También eres sincero... tú, el alma

            condenada, la eminencia gris del conde Ratkoff? ¡Ah,


            que bueno ha sido cogeros a los dos...!


               —Esto no es necesario, señor —dijo el Conde Ratkoff,

            serenamente—.  Si  es  necesario  acabar  conmigo,

            hacedlo... pero no os burléis...



               —Yo... —murmuró el enano Bategay— he sido fiel,

            Alteza..., no sabía nada de lo que el Conde...


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