Page 625 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
—¡Cállate, cerdo! ¡No sabías nadal ¡No sabías nada!
Y por eso te reías de mí... sí, te reías de mí... del
Presidente de la Ciudad, asqueroso enano mal nacido,
hijo de un perro. ¡No me interrumpáis! ¿Cuándo te dio
la idea? ¿Cuándo, Ratkoff? Mientras eras regente,
seguramente... con un consejo de Notables que no
pintaba nada... cuando yo, que era un crío, me veía con
Alberto, alternaba con chicas de la corte, bebía con mi
primo, hablaba de su fábrica de ropa interior...
femenina... conde. Mientras aún odiaba al asesino de
mis padres, o después, cuando intenté averiguar
porqué lo hizo, porque pensaba... aquel hombre debía
tener alguna razón...
—Vuestro primer error, señor —dijo Ratkoff—.
Quisisteis saber demasiado sobre el partido silogista...
Un presidente no debe saber eso, un presidente debe
confiar en sus ministros, un presidente...
—¡Calla y no me interrumpas! Un presidente debe
ser, sobre todo si es un niño, un muñeco en manos de
un hombre viejo como tú... Y más aún si quiere saber
porqué mataron a sus padres, y más aún, si llega a
opinar que es vital investigar el pasado para saber
cómo, porqué, y de qué manera, hemos llegado aquí, y
qué estamos haciendo...
Había un absoluto silencio. Los demás presentes se
limitaban a escuchar el duelo verbal entre Sergio y su
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