Page 629 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
P. 629

Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            mano bien... Pero sigamos. Cuando me plantearon la

            alternativa,  me  asusté;  era  demasiado  joven,  y  tenía

            miedo a muchas cosas; no conocía la extensión de mi


            poder,  ni  era  lo  suficientemente  astuto...  porque

            Bategay no se privó de decirme, entre risas, que con un


            muñeco bastaba.


               —¡Traidor! —gritó Walther.


               —Este sí; el otro, no. Ratkoff puede que fuera traidor,

            pero  no  estafador.  Creía  sinceramente  que  estaba

            haciendo algo grande y maravilloso por la ciudad.


               —Beldad en tus pesarios engolfada, uretra, uretra —


            silabeó el Manchurri, con una voz extraordinariamente

            espesa.


               —¿Qué                ha         dicho?             —preguntó                  Walther,


            escandalizado.


               —Ha  dicho:  «Ciudad  en  los  espacios  engarzada,

            etcétera, etcétera». ¿No lo has entendido?


               —Yo no he entendido eso. Alteza.


               —Yo, sí; y basta. Y tú cállate, Manchurri, y no bebas


            más.  Que  ya  vale.  Bueno,  Alberto;  de  aquella  época

            data  nuestro  distanciamiento,  y  mi  separación  de


            todos. Este inmundo Bategay se cuidó muy bien de que

            no  tuviera  amigos,  ni  relación  con  nadie...  Durante

            cuatro años se mantuvo este sistema; tomé posesión de


            la  Presidencia,  dirigí  un  discurso  al  pueblo,

                                                           629
   624   625   626   627   628   629   630   631   632   633   634