Page 718 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               —La no acción —susurró Sergio—. La no acción entre

            ambos... Y el saberlo de antemano... Yo, yo... creo que

            sabía... ahora sé... sé que lo que he hecho es lo mejor...



               Y  ello  estaba  unido  a  una  cierta  fuerza  mental,

            producida quizá por la serenidad de espíritu o por el

            mismo conocimiento de su misión. Un Profe wu‐wei


            no  podía  ser  orgulloso  ni  despreciar  a  nadie,  por

            propia naturaleza... era un ser aparte; pero también era

            uno más. Como el Vikingo... como el ciego violinista...


               El sol brillaba ya acogedoramente sobre aquel mundo


            inmenso, sobre aquella tierra fértil y eterna, dispuesta

            a llevarles a todos en su carrera hacia el infinito...


               La mano del Vikingo continuaba en la suya, y en sus


            ojos había una profunda luz de comprensión.


               —Bienvenido,  hermano  —dijo—.  Bienvenido  a

            nosotros. Profe wu‐wei...


               A  lo  lejos,  tras  ellos,  la  Ciudad  se  replegó  sobre  sí


            misma y se alzó nuevamente en el espacio, mientras en

            el fondo de la cripta, la pila atómica, cortocircuitada

            por Sergio, gastaba rápidamente su energía, haciendo


            imposible en el futuro tomar ninguna decisión.








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