Page 713 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
permanecido dos días cerrada, hasta que, desencajado
y macilento, el Presidente había vuelto a salir. Sin duda
la propia naturaleza acababa venciendo el colapso
impuesto por el condicionamiento estelar; pero eso no
era inmediato.
Lentamente, tratando de concentrarse y de sentir por
su exánime primo el mismo amor que sentía por el
mundo que le rodeaba, Sergio alzó las manos y las
colocó con suavidad sobre la frente del durmiente. La
notó viscosa y helada, como la de un muerto reciente.
Sintió también el espeso bloque mental que había
inhabilitado temporalmente a Alberto, y luchó contra
él... Pensó intensamente en ello, en el futuro de este
mundo, en lo que les esperaba a todos. Percibió,
naciendo del fondo de su ser, un penetrante,
avasallador deseo de liberar aquella mente esclava... de
tomar sobre sí el sufrimiento que fuera preciso, con tal
de que Alberto volviera a la vida. Captó los
pensamientos del noble, su creencia en la Ciudad, su
deseo íntimo de ser Presidente, su satisfacción por
serlo ahora, y continuó la lucha. Algo como un
chispazo al rojo blanco le atravesó el cerebro; se
retorció de dolor, pero continuó lanzando oleadas de
energía sobre esa pobre mente que estaba en sus
manos... «Por todos —pensó—, por mí mismo, por ti,
Alberto, tomaré tu dolor...» Un último y virulento
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