Page 714 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
P. 714
Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
espasmo le causó náuseas; sintió un mareo, y sus
manos se separaron de la frente del enfermo...
Alberto se puso en pie, con el rostro blanco, los labios
como dos finas líneas sin sangre...
—Lo ves... —dijo, con voz muy débil—. Tu padre
tenía razón. Sólo viejas banderas desgarradas... ¿Nos
vamos?
Amanecía mientras Sergio caminaba a través de las
grandes arboledas. Sentía dentro de sí cómo la fuerza
avasalladora que le ayudó a curar a su primo no había
desaparecido, sino que era en este momento, más
potente que nunca, esperando un solo paso más para
desatarse del todo.
Llevaba en las manos un rifle de cañón esmaltado en
negro y oro, con hermosa llave de pistón, cincelada en
acero, y la culata de nogal tallado y pulido. Sólo había
solicitado tres cosas de Alberto; una era ésta, que le
había sido traída, inmediatamente, del museo
presidencial. Las otras dos eran que no hubiese más
jubileos, y que se permitiese bajar a la tierra a aquellos
que lo deseasen de buena fe. Todo había sido
concedido apresuradamente, como si existiese cierta
prisa por perderle de vista. Una nave le había bajado
hasta la tierra, y después había regresado,
714

