Page 715 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
apresuradamente, a la meseta del palacio presidencial.
Sólo unas pocas figuras habían contemplado su
marcha, apiñadas como un grupito de hormigas, en la
puerta de palacio.
Después había caminado por el valle, respirando a
pleno pulmón el sabroso aire de la tierra, y pensando
intensamente en Edy... recordando los campos que
rodeaban la casa, los alegres ojos grises, el cuerpo de
mujer que por primera vez había tenido en sus brazos...
Borró, automáticamente, el recuerdo desagradable de
aquella máquina llamada Ana Arnold, y la visión
momentánea del conde Ratkoff, tendido en el suelo,
con el pecho destrozado. El olvido era bueno a veces...
De los árboles emanaba un intenso aroma a corteza
fresca, a hojas en crecimiento, a savia que volvía de
nuevo a circular. Algo como un olor distinto se infiltró
en su olfato; era el olor de madera de encina,
quemándose lentamente, y le acompañaba el aroma
del café recién hecho...
Allí, apoyada en un tronco tan viejo como el mundo
mismo, había una figura vestida de ante, teniendo al
lado un rifle de plateado cañón y culata de hermosa
madera roja.
—Has vuelto —dijo el Vikingo, y le tendió la mano.
Al sentir en la suya la mano de su amigo, una fuerza se
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