Page 907 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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aparecido precisamente en Delfos, quedase fuera del
ojo de las Sibilas. Pero sin duda aquel misterio tenía
que ver con sus recuerdos, o más bien con su falta de
recuerdos.
Eres Néstor. Observa, obsérvalo todo.
Antes de que amaneciera, Néstor ensilló a Pegaso y
dejó la ciudad por la Puerta Esquilina, sin decirle nada
a nadie. Cuando el sol salió, le dio directo en los ojos,
pero él no se apartó del camino. Tenía que ir al origen
de todo, a la cueva sagrada de la Pitia, el ombligo del
mundo.
Si no encontraba respuestas en el oráculo de Delfos,
no las hallaría en ninguna otra parte.
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