Page 51 - Los Sin Nombre - Ramsey Campbell
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Los sin nombre: 4                                                    Ramsey Campbell

            partícula diminuta de la interminable reedificación de

            Londres.


               Ted Crichton estaba sentado tras una confusión de

            cartas  y  textos  mecanografiados  con  las  esquinas

            dobladas.  Su  enorme  rostro  redondo  se  iluminó  al


            verla, y arrugó la nariz a modo de saludo. Cuando se

            levantó, la chaqueta cayó del respaldo de la silla y su


            escritorio  pareció  reducirse  de  tamaño  y  hacerse  tan

            pequeño como el de un aula escolar.

               –Toma  –dijo,  tendiéndole  la  novela  que  estaba  a


            punto de publicar.

               –Crees que podremos publicarla en rústica, ¿verdad?

               –Creo que podrás hacerlo muy bien. Házmelo saber


            lo antes posible, pues ya hay gente husmeando.

               Guardó el texto mecanografiado en su maletín, junto

            con algunos libros para Angela.


               –¿Qué novedades hay?

               –¿Imaginas  una  novela  cuyo  protagonista  fuera


            Hitler? Eso pondría a Melwood‐Nuttall en el mapa...,

            al  otro  lado  de  la  frontera,  concretamente.  Le  dije  al

            autor que consideraba que estaba algo adelantado a su


            tiempo  –dijo,  riendo–.  ¿Últimamente  has  leído  algo

            bueno?


               –Sí, creo que sí. En mi opinión, es la mejor primera

            novela que he leído en años. La ha escrito un hombre

            llamado Paul Gregory, que en una sola frase es capaz





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