Page 94 - Los Sin Nombre - Ramsey Campbell
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Los sin nombre: 7                                                    Ramsey Campbell

               Quizá estaba esperando una llamada; quizá esa era la

            razón  por  la  que  estaba  tan  inquieta.  Barbara  subió


            rápidamente  los  escalones  y  cerró  la  puerta.  Ted

            suponía que lo había conectado allí porque no deseaba

            que  oyera  la  conversación,  pero  el  piso  había  sido


            insonorizado por su antiguo propietario, de modo que

            su voz llegaba magnificada. Miró a su alrededor, para


            no tener tentaciones de escuchar; observó el equipo de

            alta fidelidad de cuatro pisos, la televisión esférica, el

            traje  de  cuero,  cuyas  mangas  de  color  chocolate


            parecían derretirse por el calor, los numerosos estantes

            de la sala. Por las estanterías se diseminaban libros de

            Melwood‐Nuttall que él le había dado. Ted no quería


            publicar  su  propia  novela;  quería  que  alguien  le

            demostrara que valía la pena publicarla.

               Barbara  regresó  enseguida.  Retiró  los  aguacates,  a


            pesar  de  que  aún  no  había  terminado  su  plato,  y

            regresó  de  la  cocina  con  una  bandeja  de  pollo  tikka


            marsala.

               –No sé si has oído la conversación. Era la chica que

            iba a ir a Italia conmigo, que ha decidido no ir.


               Detrás  de  ella,  en  la  pared,  había  una  litografía  de

            Escher del sur de Italia: los suaves y precisos niveles de


            las casas y las rocas sobre las que se alzaban parecían

            haber  sido  tallados  a  partir  de  un  único  bloque  de








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