Page 90 - Los Sin Nombre - Ramsey Campbell
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Los sin nombre: 7                                                    Ramsey Campbell

            paseó por la zona del Barbican hacia la casa de Barbara.

            En  las  galerías,  columnas  gruesas  como  barriles


            gigantescos  parecían  estar  apresadas  entre  la  áspera

            piedra gris. Las farolas empezaban a encenderse sobre

            las  galerías  y  las  aceras;  parecían  cubos  de  basura


            invertidos enchufados a la luz. La luz del crepúsculo se

            demoraba en los bloques de hormigón que cruzaban el


            lago rectangular.

               Pronto llegó a casa de Barbara, situada cerca de un

            bastión medieval que parecía una inmensa butaca de


            piedra.  Los  patos  se  contoneaban  por  la  llanura  de

            ladrillo rojo que proyectaba la Iglesia de St. Giles sobre

            el lago. Entre las elevadas farolas que se alzaban sobre


            la llanura oscilaba la melena de muñeca de un sauce.

            Cuando la última luz del crepúsculo se arrastró por la

            torre de la iglesia pareció que la piedra gris se estaba


            enfriando, convirtiéndose en ceniza.

               Barbara  le  dio  un  beso  de  feliz  cumpleaños  en  la


            puerta y se alejó por el pasillo. Su largo cabello castaño

            dejaba a su paso una estela de perfume dulzón, y pudo

            ver una amenaza de color plata entre el castaño. Adiós


            a nuestra treintena, pensó, refiriéndose tanto a sí mismo

            como a Barbara.


               Cuando llegó a la sala principal, las largas piernas de

            ella  ya  la  habían  llevado  hasta  el  sofá,  bajo  el  que

            guardaba  un  álbum  de  fotos  que  seguramente  había





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