Page 119 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


                 —Quizás haya cincuenta soldados armados hasta los

          dientes que esperan para destrozarte en cuanto abras la


          puerta —dijo Ender.


                 CÁLLATE.


                 Ah, el Gigante se estaba poniendo severo.


                 —Trataré de usar una palanca —anunció Sergeant—.

          Quizá se abra con la presión.



                 —Me  parece  improbable  —dijo  Carlotta  con

          escepticismo.


                 Pero Sergeant ya había cogido una barra de la caja de

          herramientas externa del Cachorro.


                 —Cede  un  poco  —informó  al  cabo  de  unos


          minutos—,  pero  creo  que  la  puerta  no  tiene  goznes.

          Parece que se desliza.


                 —Buen diseño —agregó Carlotta.


                 —Tironea  para  abrirla  —indicó  Ender—.  Coloca


          magnetos de alta fricción y haz que el Cachorro tironee.


                 —¿En qué dirección? —preguntó Sergeant.


                 —Prueba en ambos sentidos —respondió Carlotta.


                 Tardó diez minutos en instalar el malacate para tirar

          de la puerta en un sentido, luego otros diez minutos para


          cambiarla y tirar en sentido contrario.


                 —Esto no funciona —anunció Sergeant.


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