Page 114 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
P. 114
Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
arriesgarse a magnificar la gravedad del otro lado de la
superficie de la nave. No sabían qué daño o caos podría
derivar de ello. Trabajar con dispositivos magnéticos era
engorroso y el movimiento resultaba lento y pesado, pero
no causarían ningún daño.
No te molestes en ser tan cauto, Sergeant, hubiera
querido decirle. Si pierdes la vida ahora, no será una gran
pérdida. No tienes mucha vida por delante.
Ender sabía que eso era ridículo. Era solo la
decepción transformándose en autocompasión y
angustia. No era racional. No servía de nada. Cuatro
personas insignificantes sufrían una enfermedad
incurable que les acortaba la vida. Eso no significaba que
no pudieran fundar una especie brillante de pocos años
de vida. Quizá la evolución lograra lo que no había
logrado la manipulación genética: encontrar mecanismos
que les prolongaran la vida o minimizaran el gigantismo.
Quedaban esperanzas.
Ahora lo que importaba era Sergeant y la nave
alienígena.
Era fácil decirlo, pero era difícil reprimir la angustia.
¿Quién habría dicho que Sergeant, no Ender,
terminaría por ser útil para los demás?
Sergeant tardó solo unos minutos en abrir la puerta.
114

