Page 139 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
Y pensar que Carlotta creía que tenía un mapa
completo y un inventario completo de todo lo que había
en la nave.
Pero Petra y Bean habían pensado desde un principio
que, encontraran o no la cura para el fatídico gigantismo,
sus brillantes hijos necesitaban un hogar, un lugar donde
pudieran desarrollar a salvo su propio genotipo. Un
mundo inexplorado.
Ojalá Bean supiera cuánto tiempo le quedaba. Hasta
ahora lograba mantener su cuerpo en funcionamiento, en
general haciendo lo menos posible con las manos y las
piernas, con solo el estímulo suficiente para que su sangre
no se estancara. El ejercicio podía matarlo, pero también
la indolencia. No podía permitirse morir hasta no estar
seguro de que los niños se quedarían.
Había pensado que podría obligarlos, si era menester,
averiando la nave. Ahora no sabía si desde la bodega
podía causar daños que Carlotta no pudiera reparar. En
vez de arrinconarlos, tendría que persuadirlos. Y no
podía persuadirlos si no tenía planes que pudiera
exponer, planes que tuvieran sentido y les resultaran
atrayentes.
La nave alienígena lo alteraba todo. Representaba
una flora y una fauna potencialmente rivales con las que
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